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Me paso de nuevo por aquí para hablaros de algo muy importante desde el punto de vista de la dermoestética… ya estamos en esa época del año en la que empieza a oler a verano. Hace más calor, los días son más largos, empezamos a pensar en vacaciones, piscina, playa, ropa más ligera y, casi sin darnos cuenta, también nos entran más ganas de cuidarnos. Queremos vernos mejor, sentir la piel más bonita, más luminosa, más hidratada y con ese aspecto saludable que tanto asociamos al periodo estival.

Pero hay algo que, aunque nos encanta, también puede jugar en nuestra contra si no lo tratamos con el respeto que se merece: el sol. Una exposición excesiva o mal controlada puede producir quemaduras, hiperpigmentación, envejecimiento prematuro y aumentar el riesgo de cáncer de piel. Por eso, desde nuestra perspectiva en el máster en enfermería estética, queremos darte las claves para proteger tu barrera cutánea.

La rutina de mañana: antioxidantes y fotoprotección, tus grandes aliados

La rutina de verano debe comenzar por la mañana, antes de salir de casa. En esta época, lo ideal es apostar por una limpieza suave, que retire el sudor o el exceso de grasa acumulado durante la noche, pero sin alterar la barrera cutánea. No necesitamos una limpieza agresiva o con exfoliación; al contrario, en verano la piel ya está expuesta a factores como el calor, cloro, sal, sudor y radiación solar, así que cuanto más respetuosos seamos, mejor.

Después de la limpieza, podemos introducir activos antioxidantes. Uno de los más interesantes por la mañana es la vitamina C, especialmente cuando va acompañada de otros antioxidantes como la vitamina E o el ácido ferúlico. Estos activos ayudan a combatir el estrés oxidativo producido por la radiación solar y la contaminación. No sustituyen nunca al protector solar, pero pueden complementar muy bien la rutina diaria. De hecho, la combinación de vitaminas C y E puede mejorar la protección frente al daño inducido por la radiación ultravioleta.

Otro activo muy recomendable en verano es la niacinamida, porque es versátil, bien tolerada y útil en muchas pieles. Ayuda a reforzar la función barrera, mejorar la hidratación, regular el exceso de sebo y acompañar rutinas enfocadas a manchas o tono irregular. Además, suele ser una opción excelente en pieles mixtas, grasas o con tendencia a enrojecimiento.

A continuación, conviene hidratar, y aquí no siempre necesitamos una crema muy densa. Muchas pieles agradecen texturas ligeras, tipo gel-crema o emulsión. Activos como el ácido hialurónico o las ceramidas son muy útiles porque ayudan a mantener la hidratación y el confort. El ácido hialurónico mejora la calidad de la piel, mientras que las ceramidas son lípidos clave para mantener una barrera cutánea más estable.

Y después llega el paso más importante de toda la rutina: la fotoprotección. El protector solar debe aplicarse todos los días, en cantidad suficiente, sobre piel seca. Se recomienda aplicarlo de forma generosa y uniforme unos 30 minutos antes de tomar el sol, y repetir la aplicación cada dos horas o después del baño, sudoración o secado con toalla. En la cara, no deberíamos olvidar zonas como orejas, cuello, escote, contorno de labios y nacimiento del cabello.

En pieles con manchas, melasma o tendencia a hiperpigmentación, es especialmente recomendable utilizar un fotoprotector de amplio espectro y, si es posible, con color, porque ayuda a proteger también frente a la luz visible. En estos casos, puedes conocer más consejos de cuidado diario y tratamientos avanzados en nuestro máster en enfermería estética, donde analizamos cómo activos como el ácido azelaico o el ácido tranexámico tópico se convierten en grandes aliados.

Reparación de tarde y noche: ¿qué pasa con el retinol?

A media tarde, cuando volvemos de la piscina o la playa, la piel suele estar más sensible. Aquí empieza otra parte importante de la rutina: la reparación. Lo primero es una ducha suave para retirar restos de sal, cloro, sudor y protector solar, seguida de una hidratación generosa. En este momento son muy interesantes los activos calmantes y reparadores como el pantenol, la alantoína, el aloe vera, las ceramidas, la glicerina o la centella asiática.

Por la noche, la rutina debe centrarse en una buena limpieza y en reparar. Si hemos usado mucho protector solar o maquillaje, puede venir bien una doble limpieza: primero un limpiador oleoso o bálsamo, y después un limpiador suave al agua. Después podemos aplicar un sérum hidratante o reparador y una crema que refuerce la barrera cutánea.

Aquí aparece una pregunta muy frecuente en las consultas de dermoestética: ¿puedo usar retinol en verano? La respuesta es que depende. Los retinoides pueden hacer la piel más sensible al sol, por lo que se recomienda utilizarlos por la noche y acompañarlos siempre de una buena protección solar durante el día. En pieles acostumbradas, se pueden mantener con prudencia y menos frecuencia. Pero si vamos a estar muchos días con exposición solar intensa, piel irritada o después de ciertos tratamientos estéticos, puede ser mejor pausarlos temporalmente y priorizar activos reparadores. Lo mismo ocurre con los ácidos exfoliantes, como el glicólico, láctico o salicílico: hay que usarlos con precaución.

El valor de una rutina personalizada en enfermería dermoestética

Desde la enfermería dermoestética, uno de los mensajes más importantes es que no existe una rutina general. No necesita lo mismo una piel joven con acné, una piel madura con manchas, una piel sensible, una piel con rosácea o una piel que acaba de someterse a un tratamiento estético. Por eso, la rutina debe individualizarse siempre, y mucho mejor si acudes a un profesional sanitario que pueda analizar la piel y marcar un seguimiento personalizado.

Si tuviera que resumir una rutina ideal de verano, sería esta:

  • • Por la mañana: Limpieza suave, antioxidante, hidratación y fotoprotector SPF alto.
  • • Durante el día: Reaplicar protector solar, buscar la sombra, hidratarse y evitar las horas de mayor radiación.
  • • Al volver de la playa o piscina: Limpiar suavemente y reparar con activos calmantes.
  • • Por la noche: Retirar bien el protector solar, hidratar y reforzar la barrera cutánea.

Al final, el mejor tratamiento antiedad, antimanchas y protector que existe sigue siendo una buena fotoprotección diaria. Si quieres aprender más sobre el cuidado de la piel y formarte con los mejores profesionales, te invitamos a visitar el perfil de Instagram de IFSES Estética, donde compartimos contenido exclusivo sobre el sector.

Firma: Susana Salmerón
Profesional de la Enfermería Dermoestética

Para más información sobre nuestras formaciones especializadas, visita el Máster de Formación Permanente en Enfermería Estética de IFSES.

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